Cuando hablé de El Juego de Ender comentaba que la trama bajaba en mi interés según aparecía nuevos libros, por lo que mi cerebro retenía menos de éstos últimos. Pensando sobre ésto en el nuevo lugar habitual de reflexión (dando golpes en la espalda al skrull de intercambio mientras espero que expulse el aire ingerido con la esperanza de que así pierda la capacidad de proyectar los excrementos al no tener gas que facilite la propulsión) se me ocurrió la tontería de que solemos retener más de las cosas al principio, cuando son nuevas, y vamos perdiendo el interés y la capacidad de retención según pasa el tiempo.
Me puse a tirar del carro y puedo recordar perfectamente los episodios de los 4F de Lee-Kirby, bastantes de Byrne y después de ésto la cosa se dispersa. De Simonson recuerdo poco, de Pacheco casi nada, de Claremont menos, incluso la reciente de etapa de Waid la tengo casi en blanco. Y lo que digo de los 4F lo podemos aplicar a otras series sin problema.
Uno de los factores que supongo que afectan es que cuando empecé a leer era más joven. Dejando al margen la teoría de que el cerebro de los niños es una esponja y lo absorbe todo y cuando creces la esponja ya está medio reseca y chupa ya poco líquido, entonces tenía más tiempo libre. Podría leer, releer y mirar con lupa cada viñeta si quería. Ahora un comic lo leo hoy, lo dejo en el estante y puede que no lo vuelva a mirar nunca más. Bueno, puede que sí, porque con la manía de estirar las historias hay veces que hay que mirar el número anterior para seguir el hilo de la historia.
Lo que me lleva a la segunda cuestión, antes en cada comic había una historia completa, lo que hace que lo recuerdes más fácilmente. Ahora están destinados más a los tomos, por lo que la capacidad de atención y retención disminuye al relentizarse el desarrollo de los acontecimientos. Puede que no recuerde cada comic de Daredevil, pero la historia de Miller en que va a visitar a Bullseye al hospital y juegan a la ruleta rusa te la puedo recitar casi sin errores y éso que no aparece en portada (aquí al lado). En cambio pregúntame algo de la etapa de Bendis en Daredevil, te diré lo que pasaba en ella, pero no lo que ocurrió en un número en concreto.Otro motivo puede ser la capacidad de sorpresa. Si cuando terminas el comic resulta que los tipos en los que todo el mundo confía son en realidad los amos del mal te quedas de piedra. A los pocos números ya te dejarían de importar si no hay otro golpe de efecto. El problema es que hoy en día gracias a los avances, previas, spoilers y demás que aparecen en internet, la capacidad de sorpresa es bastante limitada.
Puede que a Superman lo hayan matado, resucitado, casado, exiliado, quitado los poderes, se los hayan cambiado, lo hayan partido en dos colores, etc. pero yo sigo recordado claramente el primer número de Man of Steel de Byrne y ¿Qué le paso al hombre del mañana? de Alan Moore. Lo que deja claro que la calidad (subjetiva de cada uno) de la historia también influye en la capacidad de memoria del lector.Así que resumiendo, parece ser que entre la edad, el tiempo libre, el estirar las historias, el destripe de argumentos y la calidad de las historias no me preguntéis nada de Countdown, pero sí que os puedo hablar de Crisis en Tierras Infinitas.
Saludos!

5 comentarios:
Interesante reflexión y gran post. A mí me pasa más o menos lo mismo. De cuando era más joven, la mayoría de las cosas que leí/ví no las recuerdo muy bien (porque hace mucho de aquello), pero las que me gustaban aun las recuerdo perfectamente. Quizás porque las tenía releídas o revistas, como tu el Juego de Ender. Ahora a veces veo algo que me gusta mucho, pero no tengo suficiente tiempo como para detenerme más en ello y al final acabo olvidando los detalles.
Bueno, yo creo que esto suele ocurrir cuando la persona lee para conocer el final.
En general, los niños desconocen la relación entre el fin y la finalidad de una trama, por lo que la lectura siempre resulta misteriosa. Así, cuando se es niño (creo yo) no se puede creer en un final, como si la propia finalidad fuese uno mismo. Luego viene el amaestramiento escolar que tiene menos de inmersión social que de derrota de la individualidad y despiece de toda relación interior/exterior.
Es terrible, porque obliga al adolescente a realizar enormes esfuerzos para recuperarse de todas esas pequeñas verdades que forman la mentira que lo separa de los otros, y, por ello, de la propia actividad interior que podría romper su ligadura con toda autoridad irracional.
Me gusta mucho la lectura y no leo novelas. Exigen demasiado, por lo menos las que resultan útiles, mientras que siempre hay tiempo de rascar con el lapiz en un poema, un cuento o lo que se llaman ensayos, estudios o lo que sea.
Me temo que ese es el problema, el escaso esfuerzo del lector de tebeos. También, lo temo de verás, los derroteros de estupidez que va tomando el género superheroico.
¿De qué sirve leerse todos los tebeos de Estela plateada si jamás te has preguntado por qué tiene esa apariencia y no otra?
Asumir que el entretenimiento no es más que puro entretenimiento es dañino. El género superheroico languidece presa de sus lectores. ¡Pero muy a la divertida manera de una noria a la que se le fueran las cabinas!
Ismael, no sé muy bien cómo tomarme tu comentario. De hecho me he perdido varias veces mientras lo leía y he tenido que retomar la lectura desde un punto anterior, leer pausadamente y asimilar lo que dices, y aún así no tengo muy claro si te he entendido del todo.
De todas formas, la mayor virtud del lector del género superheorico debe ser no tomarse en serio lo que lee. Al fin y al cabo es entretenimiento puro y duro, y no la búsqueda de la sabiduría a través de las viñetas (aunque puede que Alan Moore no piense lo mismo)
Saludos!
yo tampoco he entendido muy bien lo que ismael queria decir...
bueno al tema, la verdad es que a mi me ha pasado alguna vez, de comprar el ultimo comic de astonishing xmen o daredevil y no recordar que coño pasaba el mes pasado, supongo que se debe al hecho de que hoy en dia un comic no es una historia, sino que se necesitan 3,4,5 o más comics para contar una historia, vease los arcos argumentales de dare devil, un numero solo no cuenta mucho pero un arco argumental entero es genial.
Muchas veces pienso que deberian sacar directamente los comics en tomos por arcos argumentales. La verdad preferiria gastarme más pelas de golpe y que me cuenten la historia entera a no tener que pasar casi medio año para saber como acaba tal historia.
Asi como los tomos de Fabulas, joder que los lees y tienen sus historias autoconclusivas y sus arcos argumentales, dejan algun cabo suelto para querer seguir pero lo que querian contar lo han contao.
Capacidad de sorpresa. Ahí está el secreto, y la innovación y la imaginación. Toso eso lo tenían muchos de los autores que has mencionado, pero ahora el cómic ya no es una unidad, sino que forma parte de una saga que luego será recopilada en un caro tomo que no justifica el elevado precio.
Jack Kirby ideaba una sorpresa, una aportación para cada número que era una unidad en sí misma y que no formaba parte más que de una colección de un personaje que a saber de cuántos números constaba en función de las ventas. Había que atrapar al lector número a número. Ahora hay que atraparlo saga a saga, de 6 en 6 episodios.
Publicar un comentario en la entrada